EPSO, plazos y comunicación

Desde esta página hemos siempre prestado mucha atención a las cuestiones temporales dentro de las oposiciones. No se trata de una obsesión formalista, sino que consideramos que es un aspecto que puede afectar a aspectos importantes  del proceso que van desde los gastos de participación al propio principio de igualdad entre candidatos… pasando por la propia salud mental de los opositores.

Vamos a comenzar hablando de la oposición de la oposición EPSO/AD/302/15 para administradores AD5 en el ámbito de la auditoría, cuyos resultados finales se conocieron con algo de retraso hace exactamente una semana, un retraso que nos parece particularmente criticable por varias razones.

En primer lugar por comparación con la oposición para administradores generalistas cuya convocatoria fue publicada apenas una semana antes y cuyos resultados se conocen desde hace más de dos meses.

La previsión en ese caso era que los resultados se conocieran en marzo, sin embargo su comunicación se adelantó al mes de febrero, mientras que en la oposición para auditores ha sucedido todo lo contrario: el mes previsto para la comunicación de los resultados era abril y se esperó a mayo para hacerlo.

Teniendo además en cuenta que el estudio de caso se celebró tan solo cuatro días antes y que el número de candidatos invitados al Assessment Centre era mucho mayor, la comparación resulta odiosa.

En segundo lugar, y esto es lo que nos parece más grave, el incumplimiento del calendario no parece que sea debido a un retraso de última hora, sino que entraba dentro de las propias previsiones (en este caso no publicadas) de EPSO.

Según varios de los candidatos que llevaron a cabo las pruebas en el Assessment Centre durante los últimos días, los propios examinadores ya informaron de que los resultados no estarían disponibles antes de mayo. Si esto se conocía ya en marzo, ¿por qué mantener durante todo este tiempo el anuncio de que los resultados se comunicarían en abril?

Es cierto que las calificaciones se comunicaron el dos de mayo y que por lo tanto podría considerarse que el retraso tan solo ha sido de un par de días, sin embargo  también es verdad que, ante la ausencia de información oficial por parte de EPSO, había opositores que llevaban esperando los resultados desde el inicio de abril o incluso antes (ya hemos señalado que en el caso de la oposición generalista la fecha de comunicación se adelantó a las previsiones iniciales).

En este caso creemos que lo realmente criticable no es el retraso en sí (aunque también esto es discutible) sino la nula capacidad comunicativa por parte de EPSO, quien sabiendo de antemano que la fecha prevista no se iba a cumplir no se ha molestado en comunicarlo a unos opositores que, en algunos casos, finalizaron las pruebas de la oposición casi medio año antes.

La segunda de las oposiciones en donde EPSO ha mostrado una igual incapacidad comunicativa es la de juristas lingüistas para el Tribunal de Justicia, convocada para los idiomas búlgaro, español, francés e italiano. En este caso se trata de la comunicación de los resultados de una fase intermedia, lo cual, como hemos explicado en otras ocasiones, nos parece incluso más grave que respecto a los resultados finales.

Los candidatos de lengua española llevaron a cabo una prueba de traducción en enero y tres meses y medio después siguen sin saber sus calificaciones… y ello a pesar de que las siguientes pruebas están previstas para el próximo mes.

En este caso nos llama la atención que los opositores de lengua francesa (los únicos que conocen ya sus resultados) recibieron simultáneamente la calificación obtenida y, en su caso, la invitación a las siguientes pruebas. Podría parecer que también en el resto de idiomas EPSO pretende llevar a cabo una comunicación del mismo tipo y que, por lo tanto, no va a comunicar los resultados hasta que haya organizado el calendario de las siguientes pruebas, lo cual nos parecería inaceptable: los resultados se deberían de comunicar tan pronto como se conocieran y no tiene sentido hacer esperar a los candidatos por cuestiones meramente organizativas.

Es cierto que en esta fase había más candidatos de lengua española que francesa (y que por lo tanto la corrección podría haberse alargado más), pero también es cierto que el número de candidatos en lengua italiana era inferior y que, sin embargo, ellos siguen igualmente esperando sus resultados.

Más allá del motivo del retraso, lo criticable es nuevamente la incapacidad de EPSO de ponerse en contacto con los opositores para señalar una fecha aproximada y obligarles de esa forma a consultar diariamente sus cuentas durante varios meses.

Lo cierto es que ni siquiera deberíamos hablar de retraso porque la verdad es que nunca ha existido una fecha prevista para la notificación de los resultados, sin embargo no creemos que la incapacidad de EPSO de establecer una fecha para dicha notificación sirva de excusa, mas bien todo lo contrario: el establecimiento de unos plazos fiables dentro del proceso debería ser una verdadera obligación y no un mero “obsequio” que EPSO reparte de forma desigual entre los opositores.

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